Hola, Reader!
Hay encuentros que continúan trabajando dentro de nosotros aun después de haber terminado.
Esta semana tuve la oportunidad de facilitar Límites sin culpa en The Huddle, Google Visitor Experience. El taller tuvo cupo lleno y reunió a una comunidad dispuesta a reflexionar, participar y practicar nuevas maneras de cuidarse.
Pero la sala llena fue solamente una parte de la historia.
Lo más significativo fue la conversación que construimos: una conversación sobre las señales que el cuerpo nos envía, la dificultad de decir no y esa culpa que algunas veces aparece después de poner un límite necesario.
En el taller le pusimos un nombre cercano a esa experiencia: la “cruda moral”.
También recordamos algo importante: sentir culpa no siempre significa que hicimos algo incorrecto. Algunas veces significa que estamos haciendo algo diferente.
Poner un límite no significa dejar de amar, ayudar o ser generosa. Significa incluirte también a ti en el cuidado.
Gracias a todas las personas que participaron y a quienes hicieron posible este encuentro. Su apertura, sus preguntas y su sentido del humor transformaron el taller en una experiencia profundamente humana.
Si quieres llevarte una pregunta para esta semana, prueba esta:
¿Cuál es un límite pequeño, seguro y realista que podría cuidarme?
Seguimos practicando, semilla por semilla.
Con cariño,
Dra. Carmen Román
Armonía Emocional
www.ArmoniaEmocional.com
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